En este momento estás viendo Vencer el miedo al trabajo presencial

Esta vuelta al trabajo ha sido muy diferente al resto. A la vuelta a la rutina se ha sumado el final del teletrabajo en muchas empresas y hay a quien esta circunstancia les provoca un estrés adicional. Hoy hemos decidido ayudarte a vencer ese estrés y ayudarte a tener una tranquila y feliz vuelta al trabajo presencial.

Cómo ha afectado la vuelta al trabajo presencial

Debido a los grandes cambios que vivimos en los últimos años, la vuelta a las oficinas y los centros de trabajo está impactando aún más en la salud mental de los trabajadores.

Ahora sentimos una presión añadida por demostrar una productividad presencial similar a la labor que hemos tenido desde casa. Esta presión nos lleva a creer que nuestro puesto de trabajo está en peligro por tener un menor rendimiento, provocando hiperactividad y canalizando mal nuestros esfuerzos.

El hecho de querer agradar al empleador, dentro de un contexto económico difícil por la crisis provocada debido al coronavirus, les conduce a no priorizar correctamente en sus tareas y a cargarse excesivamente de trabajo. La incapacidad para delegar es, junto a la hiperactividad laboral, uno de los principales motivos por las que se reduce notablemente la atención en el trabajo.

El estrés laboral no sólo es causado por el exceso de tareas y responsabilidades o por un entorno laboral conflictivo. La necesidad de demostrar y el nivel de autoexigencia mal entendido es un factor determinante, que puede hacer mella en el trabajador, causando justamente el efecto opuesto al que busca. La falta de atención y el descenso de productividad es altamente notable.

El origen del estrés laboral

El estrés laboral tiene su origen en cualquier factor que esté relacionado con el trabajo, desde la acumulación de tareas hasta el propio ambiente laboral. Todo esto tiene una consecuencia inmediata en el trabajador que incide directamente en sus niveles de atención y motivación que puede dar lugar a diversos errores a la hora de ejecutar las tareas.

Cuando los trabajadores se tratan el estrés laboral lo que buscan principalmente es poder mejorar su nivel de atención y de concentración para mejorar su rendimiento y no cometer fallos o terminar sus tareas con retraso.

Existen profesiones o cargos con mayor probabilidad de sufrir situaciones de estrés, como son los ejecutivos y mandos intermedios, probablemente por tener que soportar elevados niveles de carga de trabajo en períodos muy cortos, todo eso combinado con un alto nivel de exigencia. Los emprendedores, autónomos y empresarios son más propensos a este tipo de estrés.

El teletrabajo nos ha ayudado a conciliar, pero también nos ha hecho acostumbrarnos a un ritmo de trabajo diferente. Llama la atención el dato de un estudio reciente que indica que el 72% de los trabajadores se estresa más en la oficina que trabajando desde casa. ¿Puede ser que el entorno de trabajo provoca el estrés laboral? La realidad es que, tanto las complejidad de las relaciones interpersonales, como el miedo a la enfermedad y al contagio como parte de las secuelas postpandémicas, tienen la culpa de esto.

Los riesgos de contagio son un estrés añadido al propio de la vuelta al trabajo

Beneficios del trabajo presencial

Aunque el teletrabajo será una herramienta que seguirá activa  y que supone un avance hacia una conciliación real, lo cierto es que la vuelta al trabajo presencial tiene beneficios en la productividad y afecta positivamente al rendimiento de los trabajadores.

Esto es porque en primer lugar, el contacto mejora la productividad. El ser humano es un ser social, y negar la necesidad de esa parte del entorno laboral puede tener efectos psicológicos negativos. Durante el confinamiento muchos nos hemos sentido solos e incluso deprimidos trabajando desde nuestras casas. A menudo, sentarse con un compañero para trabajar, ya sea formalmente o tomando algo durante una pausa, puede ser mucho más productivo que horas y horas de videoconferencias.

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Además, las oficinas y las zonas de trabajo están diseñadas para mejorar la concentración. La vuelta al trabajo presencial va a suponer un beneficio para muchas empresas que van a ver cómo la concentración de sus trabajadores aumenta de forma exponencial con el retorno a la oficina.

Un punto determinante para la salud emocional es diferenciar casa vs. oficina. A pesar de que el teletrabajo se ha establecido como una alternativa imprescindible durante el confinamiento, esta opción plantea una serie de retos en la salud mental de los profesionales. Esto se agrava en aquellos trabajadores que tienen hijos en casa y que han tenido que compaginar vida laboral y familiar en el mismo domicilio. La vuelta al trabajo presencial permitirá separar estas dos facetas y, evidentemente, mejorará la salud emocional de los trabajadores.

Mejora de las comunicaciones entre equipos de trabajo. Las grandes herramientas han sido las videollamadas, chats o conferencias online. Estas han ayudado a los equipos a comunicarse con eficiencia. Sin embargo, las reuniones presenciales son más cercanas. Por un lado, nos permiten hacer uso del lenguaje corporal o la escucha activa. Además, permiten tratar temas fuera del tiempo de la propia reunión. En persona también se reducen las distracciones, al estar el interlocutor en la misma habitación, nos concentramos más y mejor.

Menor riesgo de procrastinación en la oficina. El mayor enemigo del teletrabajo es la procrastinación. Siempre es tentador distraerse con un café, una serie, poner una lavadora, cualquier cosa que nos interrumpa la concentración en el trabajo. La vuelta a la oficina presencial supondrá el fin de la procrastinación de muchos, que ahora estarán más concentrados y serán más productivos durante su jornada laboral. Ya no será necesario hacer tantas horas innecesarias en la oficina.

¿Qué hacer para evitar el síndrome postvacacional después de la pandemia?

Es muy recomendable tener un periodo de adaptación, no es para nada recomendable llegar el día anterior a la incorporación. Es más, lo ideal son dos días desde el regreso, si se salió de viaje.

Además, hay que tratar de regresar poco a poco a la rutina y a nuestros horarios habituales de los días de trabajo. La idea es que las diferencias no se aprecien de un día para el otro. También es importante retomar las rutinas de higiene en exterior. Seguramente estás habituado a tener una higiene impecable en casa, pero ahora necesitas habituarte de nuevo a los hábitos de higiene en el trabajo.

Comenzar gradualmente, es lo aconsejable, darse tiempo para incorporarse a la rutina sin sobrecargarse. Siempre que sea posible, conviene no volver al trabajo un lunes, mucho mejor si es miércoles o jueves, así será “más breve”. El fin de semana llegará pronto para dar un respiro.

Dar importancia a lo positivo es esencial. Todos sabemos lo fácil que que es dejarse envolver por la negatividad. Sin embargo volver al trabajo implica tener un empleo. También implica tener la oportunidad de disfrutar vacaciones, en muchos casos haber viajado, tener una familia, etc. Una actitud permanente de queja y malestar solo enfatiza los sentimientos perjudiciales.

Seguir haciendo planes gratificantes es siempre alentador. Volver al trabajo no significa que ya no puedan planificarse salidas o actividades de ocio.  Salir a tomar algo, a cenar o simplemente a dar un paseo son actividades que se pueden pensar también en los días de trabajo.

Sobre todo en las profesiones y puestos de mayor estrés es recomendable hacer deporte. Entre otras cosas, mejora el humor y ayuda a tener un descanso más placentero. También puede ser útil apuntarse a algún curso o comenzar una nueva actividad que nos sea gratificante.

Seguir las medidas de prevención también son un modo de reducir el estrés en el trabajo

Gran parte del estrés laboral es añadido como consecuencia del miedo a los contagios. Es por eso que una medida muy recomendable es seguir a rajatabla todas las medidas de prevención posibles. Aquí mismo podemos ayudarte con eso, poniendo a tu alcance nuestra Protección 360, con todo lo necesario para mantener seguro tu entorno de trabajo.

Asumir de forma natural las sensaciones negativas y recordar que pasarán. No es necesario negar nuestras emociones para cambiar a un ánimo positivo. Es mucho más saludable es aceptar lo normal de sentir pena por el hecho de que el periodo de descanso haya terminado y se haya reanudado el trabajo o porque ya nada volverá a ser exactamente como antes.

Lo verdaderamente esencial es gestionar esas sensaciones de forma adecuada y tratar de aplacar las emociones negativas con estímulos positivos y adaptándonos a los cambios.

Si después de esas dos primeras semanas los síntomas depresivos se mantienen, entonces puede ser necesario acudir en busca de ayuda profesional. Puede ser que tal vez exista un problema más profundo que la vuelta al trabajo. En ese caso, la consulta con un psicólogo puede resultar de gran ayuda.

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