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Para celebrar el día internacional de la mujer en la ingeniería, hemos decidido hablarte de Ellen Henrietta Swallow, nacida en 1842. No solo destaca por su labor como química y ecóloga, abrió las puertas a muchas otras mujeres. Logrando financiación para el primer laboratorio de mujeres en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachuset).

Su historia, comienza en una familia modesta, pero realmente consciente de la importancia de la educación de su única hija. Es por ello que se mudaron desde Dunstable hasta Westford, para que pudiera asistir a la Westford Academy.

Más tarde decidió entrar en el Vassar College, una institución de educación superior para mujeres, situada al norte de Nueva York. 

Para conseguir el dinero suficiente para costear estos estudios, Ellen trabajó limpiando casas y dando clases de latín, francés y matemáticas. No se detuvo hasta lograr su objetivo

Es posible que, desde el punto de vista actual, nos cueste entender las dificultades por las que Ellen pasó para poder acceder a una educación superior. Pongámonos primero dentro del contexto, solo así se puede comprender cómo pudo aceptar el duro golpe de que le negasen el doctorado en el MIT, porque el primero, no podía ser para una mujer. 

Mujer y ciencia en el siglo XIX

Es preciso que nos situemos cronológicamente, hablamos de que el MIT fue fundado en 1861. En este año tuvo lugar una guerra de secesión en los Estados Unidos que dio impulso a numerosos movimientos de mujeres y al activismo.  

Estamos hablando de un mundo en el que aún las mujeres no tienen derecho al voto, en que no son siquiera consideradas como ciudadanas.   Es con todo el movimiento, social y cultural que se produce en este siglo, cuando comienzan a abrir los primeros caminos para que las mujeres puedan acceder a la educación y la ciencia. Han sido terrenos hasta ese momento vetados para el género femenino y que sólo unas cuantas, se habían atrevido a explorar. Una de ellas fue María Mitchell, que dio clases de astronomía a Ellen H. Swallow en el Vassar College.

Ellen, consciente de las dificultades a las que tenían que enfrentarse las mujeres para acercarse y ser instruidas en ciencias, ideó una estratagema para ayudar a sus congéneres. El gran secreto para que las mujeres pudieran estudiar química o matemáticas era que pareciera que no estaban estudiando estas materias. Fue así como Ellen actuó como gran precursora de los cursos de Economía Doméstica en los que se acercaba las matemáticas a las mujeres. También escribió libros con reveladores títulos como “La química de la cocina y la limpieza: manual para amas de casa, Sanieamiento del hogar”, “Costes de la vida” y una de sus obras clave “Aire, agua y comida desde el punto de vista sanitario”. 

Con su astucia consiguió acercar a las mujeres a la educación científica, fundando incluso el primer laboratorio de mujeres en el MIT, para impartir los cursos de Economía Doméstica. Ellen hizo un cambio de orientación laboral para pasar a preocuparse por la nutrición de las clases trabajadoras e impulsar el desarrollo de la denominada educación de economía doméstica. Para conseguir su verdadero objetivo de ayudar a las mujeres a acercarse a la ciencia, creó la American Home Economics Association, de la que fue primera presidenta, y fundó el Journal of Home Economics

Ellen Swallow

La madre de la ingeniería medioambiental

Fue mucho el tiempo y esfuerzo que dedicó Ellen en su vida para conseguir cada meta. Pero uno de los factores determinantes para conseguirlo fue el apoyo de su marido Robert Richards, jefe del Departamento de Ingeniería de Minas en el MIT. Gracias al trabajo conjunto en el análisis de la química del mineral, Ellen consiguió llegar a ser la primera mujer elegida para ser miembro del American Institute of Mining and Metallurgical Engineers. Al año siguiente la Women’s Education Association de Boston finació ese laboratorio para mujeres en el MIT, en el que fue directora asistente. El profesor John Ordway, fue el encargado de dirigirlo. Como ya hemos explicado. enseñaban a las mujeres química básica e industrial, biología, y mineralogía. Hasta 1883 las mujeres no pudieron cursar carreras de ciencia regladas en el MIT. Gracias a la creación de este laboratorio y su implicación consiguió potenciar el interés y la participación de las mujeres en los estudios de ciencias. Uno de sus principios básicos era que las mujeres deben “armarse de amplios conocimientos en química así como en las leyes de la física y la mecánica”. El laboratorio fue clausurado cuando las mujeres pudieron incorporarse para recibir estudios reglados en el MIT y Ellen pudo formar parte oficialmente del claustro del departamento de química. 

Otro de los factores determinantes para considerar a Ellen Henrietta Swallow como la madre de la ingeniería medioambiental, fueron sus estudios sobre química y biología. En 1884 dio comienzo su trabajo junto a William Nichols en un nuevo laboratorio de química sanitaria creado en el MIT. Ellen se encargaba de ocupar el puesto de profesora asistente, desde donde introdujo la enseñanza de la biología en el MIT. Una de sus contribuciones fue en la fundación del Woods Hole Oceanographic Institution, donde investigó sobre la contaminación del agua y diseñó sistemas de seguros para el aprovisionamiento. 

En 1910 le fue concedido, por fin, el Doctorado Honoris Causa por el Smith College. Murió en 1911 a los 68 años en Boston.

Sin duda, Ellen Henrietta Swallow, debió ser una mujer apasionada y constante, una fuente de inspiración para cualquier persona interesada en la ciencia, en la ingeniería y en el agua. Desde aquí hemos querido rendirle este pequeño homenaje, para despertar el interés por su trabajo y para concienciar de las dificultades que tuvo que pasar para conseguir alcanzar sus merecidos logros. 

Hoy, desde Whater,  celebramos el día internacional de la mujer en la ingeniería con orgullo y gratitud hacia todas esas mujeres de ciencia, que abrieron el camino al resto, rompiendo moldes y sembrando las semillas que hoy brotan en las nuevas generaciones. 

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