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Sabemos que los productos utilizados en el mantenimiento de piscinas tienen cierta eficacia en prevención contra este virus. Sin embargo, no son productos específicos para el tratamiento y desinfección contra el Covid-19. De hecho, hubo que desmentir el uso del dióxido de cloro como tratamiento eficaz contra el virus.

Eso nos lleva a preguntarnos si realmente existe una forma eficaz para poner a punto nuestras piscinas y poder disfrutar de ellas sin miedo al virus. Es sabido que las piscinas comunitarias y municipales deben cumplir una normativa en cuanto a la higiene y desinfección de los recintos. También existen restricciones de aforo que debemos cumplir, pero a  continuación te contamos lo necesario para mantener correctamente tu piscina o cualquier instalación hidráulica.

Mantenimiento de instalaciones hidráulicas

Para una buena prevención contra cualquier tipo de infección vírica o bacteriana, es imprescindible un impecable mantenimiento de las instalaciones. Esto no se reduce a la simple limpieza de las superficies, también hay que prestar atención al interior de las maquinarias que suministran, filtran y depuran el agua de la piscina. Si hay algún tipo de bacteria o virus en ellas, el agua lo arrastrará y la infección se extenderá.

En cualquier instalación hidráulica (más si hablamos de piscinas) es muy importante mantener un equilibrio químico adecuado del agua, para que esta sea segura. Existen factores como las variaciones meteorológicas o los residuos orgánicos tales como sudor, jabón, etc. Estos dan lugar a alteraciones en el agua que generan algas y bacterias, que deben ser eliminadas mediante el uso de productos químicos desinfectantes. Esta tarea de mantenimiento es la más importante, ya que mantener el agua limpia nos evita la contracción de infecciones o enfermedades.

Los parámetros químicos del agua que hay que controlar y ajustar periódicamente son los siguientes, en el orden que se indica:

  • Alcalinidad del agua. Indica el grado de resistencia al cambio del pH. La alcalinidad debe situarse entre 80 y 120 ppm (partes por millón). Debido a que el valor del pH se verá muy afectado por el valor de la alcalinidad, esta será la primera que debamos medir y controlar.Si la alcalinidad es demasiado baja provocará corrosión en piezas metálicas, irritación cutánea y ocular, y dificultad para ajustar el pH. En cambio si es alta inducirá acumulación de cal, agua turbia, irritación de ojos y piel, y alta demanda de cloro.
  • Nivel del PH. Este indica si el agua es ácida o básica. Se debe mantener entre 7,2 y 7,6, idealmente entre 7,2 y 7,4. Un valor alto indica que el agua es demasiado básica, lo que puede causar baja eficiencia del cloro, agua turbia, irritación de ojos y piel, y acumulación de cal. Por el contrario un nivel bajo quiere decir que el agua es ácida lo cual provocaría corrosión de los metales e irritaciones.
  • Nivel de cloro o bromo. Tanto el cloro como el bromo se usan desinfectantes, el primero es ampliamente utilizado en piscinas mientras que el segundo se utiliza más específicamente en piscinas de agua caliente y en spas.

Los medidores de cloro suelen medir 3 valores distintos: el cloro total, cloro libre (que es la concentración de color útil) y cloro residual (que es el que ya no tiene efecto desinfectante). De los anteriores, el más útil es el cloro libre, que debe estar entre 1 y 2 ppm.

Respecto al bromo, debemos medir la cantidad total presente en el agua, que debe situarse entre 4 y 5 ppm.

Si el resultado es demasiado bajo el nivel de desinfección será inadecuado. Si el resultado es demasiado elevado puede haber problemas de olor, irritación de piel y ojos, corrosión de metales y otros materiales.

Aparte de los ajustes químicos, el mantenimiento de una piscina o instalación hidráulica requiere de otras tareas de limpieza simples, para eliminar los residuos sólidos que caen del entorno y la que nosotros mismos depositamos. Estas consisten en:

  • Encender la filtración del equipo habitualmente durante unas horas, en temporada de baño hacerlo a diario.
  • Lavar y cambiar el cartucho del filtro periódicamente. ¿Cada cuánto tiempo?, eso depende de la frecuencia con la que uses la piscina y de la calidad del agua que utilizas. Puedes enjuagarlo de vez en cuando con agua limpia para eliminar la suciedad que pueda afectar a su funcionamiento, aproximadamente cada semana o cada 2 semanas. Si observas que el filtro se ensucia de nuevo en seguida y se vuelve un poco descolorido entonces no estará cumpliendo bien su función y debes cambiarlo por uno nuevo.
  • Adicionalmente, para limpiar el polvo y suciedad que cae del ambiente y se deposita tanto en la superficie como en el fondo y las paredes puedes utilizar un recoge hojas y una aspiradora barrefondos. A veces las partículas de polvo son tan finas que la depuradora no las retiene, para la eliminación de estas partículas se necesita un floculante, que es un producto que aumenta su el tamaño y provoca su decantación al fondo, de modo que se puedan limpiar fácilmente con la aspiradora. Al añadir floculante no debes bañarte hasta pasar la aspiradora, ya que si bien no es tóxico es mejor no estar en contacto con él.
  • Ten en cuenta que si hay suciedad en el agua o esta se pone turbia y los productos químicos no consiguen limpiarla, deberás cambia el agua y limpiar la piscina. Para hacerlo usa una esponja y jabón suave para limpiar la suciedad o manchas de las paredes. A continuación enjuaga bien antes de volver a llenarlo de agua.

Qué es el biofilm y porqué es necesario eliminarlo

Cuando se aplica un tratamiento de forma prolongada y continua, las bacterias acaban creando resistencia y formando cápsulas bacterianas en la superficie del interior de las instalaciones hidráulicas. Esa capa compuesta por esas cápsulas, acaba formando una película sobre las superficies a la que se denomina biofilm o biopelícula.

Algunos estudios han demostrado que, en la etapa de dispersión, la población celular muestra de nuevo susceptibilidad antibiótica. Es decir, las bacterias crean resistencia a los productos antibióticos, antisépticos y desinfectantes. Esto sugiere que la formación del biofilm no es resultado de la simple genética de las bacterias, si no que requiere de un estímulo exterior para incitar su capacidad de adaptación.

Los estudios señalan que posiblemente existe una subpoblación dentro de la biopelícula que forma un único y altamente protegido estado fenotípicos. Es decir, que se forman cápsulas bacterianas que se hacen resistentes a los desinfectantes.  Esta población recibe el nombre de “persister cells” o células persistentes al incluso a antibióticos.

Los experimentos llevados a cabo por Lewis (2004), han comparado poblaciones en distintos estados y en biopelícula. Se comprueba que, en la fase estacionaria, hay más producción de células persistentes, debido a la alta resistencia que presentan las biopelículas. Estos resultados han llevado a la conclusión de que, dado que durante la fase estacionaria no hay crecimiento, la formación de células persistentes, es dependiente del estado de crecimiento.

Es fácilmente deducible que la eliminación del biofilm es imprescindible en cualquier instalación hidráulica para evitar que esas células resistentes se desprendan y, no solo dañen la instalación, si no que además propaguen infecciones a través del agua que fluye por ella.

Tus dos grandes aliados

Si quieres poner a punto tu piscina con un biocida realmente efectivo contra virus y bacterias tienes de tu lado dos grandes aliados que ponemos a tu disposición. Es más, a la hora de limpiar cualquier instalación hidráulica, tienes de tu lado Eclorite y Titanium para el tratamiento de agua potable. Ambos productos son efectivos contra virus y bacterias, incluido el Covid 19. Sin embargo, tanto su formato como su funcionamiento es diferente. Eclorite se puede generar insitu, aunque actualmente ya disponemos del producto estabilizado y envasado. Titanium se comercializa en polvo y es preciso diluir su contenido en agua, por lo que está destinado principalmente a su uso profesional.

Ambos son desinfectantes, aunque Titanium tiene la característica de que crea una película que hace la superficie autodesinfectante por acción fotocatalítica. Es decir, hace que las células se oxiden antes y se destruyan, sin necesidad de volver a desinfectar. Este efecto puede durar hasta 15 días.

Como puedes ver, tienes dos potentes herramientas para poner a punto tu piscina y cualquier instalación hidráulica, desde un jacuzzi, hasta un sistema de riego.

Para más información sobre nuestros productos lo tienes todo aquí, en nuestro blog, además de otros asuntos interesantes sobre las novedades en desinfección, limpieza, ecología y sostenibilidad.

También puedes dejar cualquier consulta o sugerencia en comentarios o en nuestro formulario de contacto.

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